09 Dic Comprender nuestras raíces para crecer

“Comprender nuestras raíces para crecer”
Podemos imaginar nuestra mente como un árbol…
Las ramas representan nuestros pensamientos, emociones y comportamientos: lo visible, lo que cambia día a día. Aquello en lo que a menudo nos enredamos intentando “arreglar”.
Pero lo que realmente sostiene esas ramas son las raíces: nuestras experiencias tempranas, la historia de apego, las heridas emocionales y las creencias que se formaron a partir de ellas.
La manera en la que nos relacionamos con nuestra mente está íntimamente ligada a ese sistema de creencias construido en la infancia. Muchas veces intentamos modificar lo que pensamos o sentimos en el presente sin comprender de dónde nace todo ello.
Comprender cómo fue nuestra historia de apego nos ayuda a entender por qué aparecen determinados pensamientos, emociones o comportamientos. Por ejemplo:
● Si no me sentí cuidada en la infancia, es posible que en mis relaciones actuales aparezca el miedo al abandono.
● Si me sentí rechazada en el pasado, quizá hoy viva ciertas conductas de los demás con incomodidad o como una amenaza.
Nuestras experiencias del pasado no nos determinan, pero sí influyen en cómo nos relacionamos hoy.
En terapia exploramos esas raíces con cuidado y respeto, no para cambiarlas, sino para comprender cómo influyen en el presente y favorecer un crecimiento más estable, flexible y consciente con nuestra mente y los demás.